Henos aquí acabando por fin se subir la maldita cuesta de enero, cada uno
con su particular carga compuesta de algunos problemas comunes (perdidas por el IPC, gastos navideños, etc) y otras más particulares.
Añádase a esto un montón de proyectos nuevos, deseos insatisfechos y una serie de buenas intenciones pos navideñas (comeré mejor, hare más ejercicio… en definitiva “seré bueno”) y nos encontraremos que este enero ha ido transcurriendo y nos deja esa sensación de cansancio que nos toca vivir cada año en estas fechas.
Pero dejando un poco aparte ese lógico pesimismo también sería positivo mirar un poco más allá de este momento invernal, levantar la mirada y pensar en que siempre tras el invierno llega la esa época de renacimiento que es la primavera.
Como podéis observar me ha dado un pequeño arrebato “bucólico-ñoña”, pero eso no hace menos cierto que siempre es necesaria una pequeña inyección de optimismo para afrontar el incierto futuro de la mejor forma posible.





