Debido a situación provocada por el Coronavirus muchas personas han tenido que permanecer confinadas en sus casas, unas por
estar afectadas, otras por precaución.
En realidad pareciera que todos estemos de una manera u otra en cuarentena.
Como sociedad, cerrando fronteras, restringiendo los movimientos de la gente, cerrando bares y locales de ocio, etc.
Familiarmente, restringiendo las visitas entre nosotros.
Hasta aquí todo lógico y necesario. Doloroso, molesto, pero necesario. Es preciso hacerlo si queremos frenar o por lo menos ralentizar la extensión de la enfermedad y no sufrir un colapso sanitario lo que realmente sería mucho más grave que la propia enfermedad.
Pero hay otro tipo de cuarentena mucho más preocupante, la cuarentena del sentido común (o la falta de él, más bien).
Es cuando vemos la actitud de personas que para ahorrarse las molestias de una zona que tiene que hacer restricciones por su alta incidencia de contagios, se desplazan a otras zonas vacacionales o de segunda residencia porque allí casi no hay problemas sin darse cuenta que lo único que conseguirán es desplazar el problema.
Es cuando vemos a la gente salir de los supermercados con carros llenos de papel de wáter (sigo sin conseguir ver para que lo quieren).
Es cuando oímos a la gente hacer manifestaciones alarmantes y sin el menor viso de veracidad, inventándose causas y culpables sin ton ni son.
Es ese tipo de actitudes los que al final hacen mucho más daño que cualquier pandemia que podamos sufrir.
Por favor no tengamos el sentido común en cuarentena, es nuestra mejor defensa en estas situaciones.




