Empiezo a estar cansado de tener que ampliar la página de nuestra web donde
se van reflejando ese reguero de pérdidas que como grupo vamos sufriendo.
Durante estos años hemos tenido un terrible goteo de pérdidas. Todas han dolido ya que aunque algunas de ellas nos queden un poco más lejanas, todas dejan al descubierto nuestra debilidad generacional como grupo.
Realmente hacen que veamos la vulnerabilidad que representa tener una cierta edad y nos obliga a replantearnos algunos aspectos de nuestras vidas.
Aunque todas estas pérdidas nos afectan, hay ocasiones que nuestra relación personal con la persona hace que sea mucho más dolorosa.
Nicolás ha sido siempre un compañero para todos nosotros y aquellos que coincidimos con el de una forma más estrecha pudimos disfrutar también de su calidad humana.
En mi caso me une una vertiente más. En un momento dado y en su faceta de criador de perros, tuve la oportunidad de trabar una relación algo más estrecha con él.
Me proporciono mi primer chihuahua y a través de ese acto me dio paso a su entorno familiar.
A partir de ahí fuimos compartiendo un terreno común en tanto en cuando el era mi referencia para criar a nuestro perro.
Cuando Odín falleció, fue una de las primeras personas con las que me comunique porque pensé que entendería mi pena y desasosiego. Así fue, a través de sus consejos pude asimilar la perdida.
Posteriormente me plantee acoger a una nueva mascota y aunque el ya no actuaba de criador, me dirigió a otra persona que me proporciono a Poppy, mi perrita actual.
Se que estas acciones parecen banales, pero a mí me hablan de la calidad humana de Nico y de su compromiso con sus compañeros.
Así que hoy os digo que como siempre que tengo que rellenar el obituario de un compañero me encuentro triste, pero además pensando que tambien he perdido un amigo personal os diría que mi estado de ánimo ha pasado de triste a inconsolable.





