Hoy nos ha llegado la noticia de que José Miguel Martin Talamonte ha fallecido.
Ha sido algo inesperado y no por ello menos doloroso. Todos los que convivimos con él en el trabajo recordaremos siempre lo recordaremos como un gran compañero y mejor persona.
Supongo que cada uno tendrá un recuerdo diferente de el, en mi caso coincidimos por primera vez en el curso de Operador allá por el año 1989. El acababa de entrar en Telefónica como Operador Informático.
Ya entonces demostraba un talante tranquilo y algo tímido, pero rápidamente congeniabas con él.
Acabamos los dos en la central de Guipúzcoa aunque en distintas unidades. Fuimos viéndonos y coincidimos en algunos trabajos puntuales hasta que al final acabo recalando en nuestra unidad de transmisión. Y así nuestros caminos siguieron transitando casi paralelos.
Durante todos estos años todos nosotros hemos ido acumulando anécdotas y recuerdos siempre agradables de esa bellísima persona que fue José Miguel.
Recuerdo que siempre me decía que prefería que le llamara solo José, pero yo lo conocí como José Miguel y siempre asociare ese nombre a su cara.
Incluso recuerdo salir de cena al Txoco de Víctor y que al volver me llevo a casa en su coche, un Opel Manta larguísimo en el que más que sentado ibas recostado. Hoy en día sigue teniendo ese viaje como uno de mis más extraños y preciados recuerdos.
Creo que ninguno o casi ninguno de nuestro grupo sabia de su lucha contra un cáncer. Al final el golpe ha llegado y la sorpresa y el bajón posterior es intenso.
Poco podemos hacer, excepto tenerlo en nuestra memoria. Nadie desaparece totalmente mientras que sus amigos lo recuerden.
Ya no tenemos a José Miguel, pero lo seguimos recordando.





