El otro día en ese periodo entre la somnolencia del documental de La 2 y cuando la puñetera de mi perrita me despertó con sus ladridos (todavía no sé qué quería¡¡), apareció en mi mente una analogía curiosa.
Pensando en nuestro grupo de Prejubílelas me dio por compararlo con un parque móvil automovilístico.
Somos un grupo con muchas unidades bien diferenciadas, con una gran cantidad de variantes, intereses y aficiones.
Vamos sufriendo pérdidas irreparables de vez en cuando (la ultima la del compañero Dani Valdivia), tenemos que ir haciendo las oportunas revisiones técnicas (que remedio) y necesitamos reparar esas inoportunas averías (mejor no las detallo, verdad?).
Pero a pesar de todo mantenemos el espíritu de grupo, mantenemos correspondencia en los grupos ya sea con temas más banales (Jubichorradas) como en temas más serios (Grupo Jubiletas), quedamos entre nosotros en pequeños grupos o en reuniones más multitudinarias y a la postre conseguimos que a pesar de estar todos separados físicamente exista una cercanía que nos enriquece como personas.
Se que como en mi analogía del parque automovilístico dependemos de cuidar tanto el grupo como a los elementos individuales correctamente, creo que si lo hacemos bien en vez de convertirnos en un desguace de coches abandonados e inservibles podemos aspirar a ser ese grupo de vehículos clasicos de calidad, en buen estado y razonablemente funcionales.
Reconozco que aunque sea una idea extraña surgida de una digestión pesada y un soporífero documental, prefiero ser un Mercedes (Ferrari, Ford, Seat, Renault… elige tu mismo el modelo) bien conservado que un pobre coche viejo en un desguace.






