Una vez pasada la ultima ola del Covid, parece que las aguas poco a poco
van volviendo a su cauce.
Se ha retirado la obligatoriedad de las mascarillas tanto en exterior como en casi todos los interiores.
La gente empieza a hacer vida social con mucha mas normalidad y parece que el tema de los viajes deja de ser un muro vertical de escalada.
¿¿Quiere eso decir que todo está perfecto y que el peligro del Covid ha desaparecido??
No creo que ese sea el caso, pero parece que vamos llegando a una situación que muchos especialistas pensaban que llegaría y que sería asumible.
Parece que la enfermedad si bien no desaparece (ha llegado para quedarse), si se va integrando en ese grupo de enfermedades cuyo índice de mortalidad si bien nunca será asumible de forma personal, si hace que se iguale a otras enfermedades con las que ya convivimos.
Ojala sea así.
Mientras tanto y hablando en calve “Prejubiletas”, vamos avanzando en nuestro camino de retorno a las buenas costumbres.
Hemos tenido un par de almuerzos, uno interurbano con caminata.

Y otro urbano con una muy buena asistencia.

Aparte de eso, nos hemos puesto de acuerdo para rescatar la defenestrada comida de la última Navidad.

Lo importante es poder volver a reunirnos.




