Últimamente me siento como cuando utilizas un ascensor de estos con memorización en
la botonera y el graciosillo de turno ha ido accionando los botones indiscriminadamente de tal manera que para llegar a tu destino te toca ir parando en todos los pisos.
Con esta maldita pandemia me pasa algo parecido. Uno desea llegar al último piso para volver a un estado normal de la cosas y no hacemos más que hacer paradas sin saber si será la última o todavía nos tocara sufrir alguna más.
Creo que estaremos de acuerdo en que todos deseamos volver a la normalidad, a poder reunirnos de nuevo, a caminar sin esa mascarilla que nos agobia y volver a abrazar a las personas cercanas sin sentir miedo por nuestra seguridad.
Esa es nuestra meta, la vislumbramos en el horizonte pero mientras tanto vamos haciendo paradas extras que aunque comprendemos que son inevitables van poniendo a prueba nuestra paciencia.
En fin, esperemos que nuestro particular “graciosillo” no haya accionado demasiados botones más y podamos en breve alcanzar esa deseada parada llamada “Normalidad”




